Nada se decide
a ciegas.
La mayoría de los proyectos que salen mal no fallan por la tecnología: fallan porque nadie escribió qué se iba a entregar. Por eso el alcance se cierra por escrito antes de programar y el avance se ve cada semana.
Lo que puede
esperar de nosotros.
Son reglas internas, no promesas de folleto. Si alguna se incumple, dígalo: preferimos corregirlo a que se note en la factura.
- Respuesta a cualquier mensaje en menos de 24 horas laborables.
- Un interlocutor técnico fijo durante todo el proyecto.
- Aviso inmediato si un plazo se va a incumplir, con la nueva fecha y el motivo.
- Ningún cargo que no se haya aceptado antes por escrito.
- Explicaciones en castellano llano, sin escudarse en jerga técnica.
- Accesos y contraseñas siempre en su poder, nunca solo en el nuestro.
Qué pedimos
a su equipo.
Un proyecto se retrasa casi siempre por lo mismo: falta de accesos o falta de alguien que decida. Con estas tres cosas cubiertas, los plazos se cumplen.
Una persona que decida
Alguien con capacidad para aprobar o rechazar en el momento, sin cadenas de correos internas.
Accesos desde el primer día
Dominio, hosting, repositorio y las herramientas implicadas. Sin ellos, el plazo no empieza a contar.
Contenido y datos reales
Textos, imágenes, productos o registros de ejemplo. Trabajar con datos inventados esconde los problemas hasta el final.
La llamada no
cuesta nada.
Escríbanos con dos líneas sobre el problema y le proponemos un hueco esta misma semana.